Pequeños Exploradores, Grandes Aprendizajes.
Un cuerpo que crece y un cerebro que madura.
La infancia temprana es una etapa llena de descubrimientos, aprendizajes y mucho crecimiento. Abarca desde los 2-3 años hasta los 5-6, lo que conocemos comúnmente como la etapa preescolar. Aunque a veces pasa muy rapido, es un periodo fundamental en la vida de cualquier ser humano. Aquí se sientan las bases de lo que será más adelante su salud, su bienestar emocional, su forma de aprender y de relacionarse con el mundo.
Si tenés hijos, sobrinos, estás a cargo de niños o simplemente te interesa el desarrollo infantil, este blog te va a ayudar a entender mejor qué sucede durante esos primeros años. Vamos a recorrer juntos los cambios más importantes, físicos, emocionales, sociales y cognitivos, que ocurren durante esta etapa clave.
Durante la infancia temprana, el cuerpo del niño cambia a pasos agigantados. El crecimiento físico se acelera en comparación con los tres primeros años. La grasa de bebé empieza a transformarse en músculo, los cartílagos se convierten en hueso y estos se endurecen, ayudando a proteger los órganos internos. La barriga típica de los 3 años comienza a desaparecer, mientras que el tronco, los brazos y las piernas se alargan. Esto da como resultado una silueta más atlética y proporcionada.
Además, el desarrollo muscular, óseo y de coordinación permite a los niños ganar destrezas motrices más complejas. Los sistemas respiratorio y circulatorio aumentan su capacidad, y el sistema inmunológico se fortalece, lo que los vuelve más resistentes a enfermedades comunes.
En paralelo, el cerebro también está en pleno desarrollo gracias a la mielinización, un proceso que mejora la comunicación entre neuronas. Esto se traduce en avances notables en coordinación, lenguaje, pensamiento simbólico y habilidades cognitivas como la geometría visual (la capacidad de imaginar o trasladar formas y dibujos en la mente).
Descubriendo el mundo y a sí mismos.
Durante esta etapa, los niños empiezan a formar su identidad. Quieren hacer cosas solos, como vestirse, ayudar en casa o decidir qué actividades les gustan. Comienza también el desarrollo de la autonomía, por ejemplo, con el control de esfínteres y la elección de juegos o rutinas.
Algo muy importante que aparece a partir de los 5 o 6 años es la teoría de la mente (ToM). Esta es la capacidad de comprender e interpretar los estados mentales de los demás: lo que piensan, sienten, desean o creen. Gracias a esta habilidad, los niños pueden anticipar las acciones de otros y mejorar sus interacciones sociales. En palabras simples: entienden que los demás también tienen pensamientos distintos a los suyos.
También empieza la curiosidad por el propio cuerpo y el de los demás, algo natural en esta etapa del desarrollo sexual infantil. Esta exploración no tiene connotación sexual adulta, sino que es una forma de conocerse a sí mismos y al mundo, guiados por la curiosidad y el juego.
Y hablando de juego, este es el gran protagonista de la infancia temprana. A través de él, los niños aprenden a compartir, a respetar turnos, a resolver conflictos y a usar su imaginación. También se relacionan con el mundo de los objetos, los colores, los sonidos y los sentidos, integrando lo que ven, escuchan y sienten.
Comer bien, crecer mejor.
La nutrición es una parte clave en esta etapa. Una alimentación equilibrada, rica en nutrientes y baja en ultraprocesados y comida chatarra, es fundamental para un desarrollo saludable. No se trata solo de crecer, sino de tener la energía, concentración y vitalidad para aprender, jugar y desarrollarse plenamente.
Infancia media: nuevas habilidades y desafíos.
Entre los 6 y los 12 años, entramos en la llamada infancia media. Acá los cambios físicos se hacen un poco más lentos, pero no por eso menos importantes. Se da la erupción de los primeros molares y comienza la secreción de andrógenos, marcando el inicio de la preparación para la pubertad.
El sistema nervioso sigue madurando, lo que permite que los chicos dominen conceptos espacio-temporales y hagan inferencias lógicas más complejas. Se perfeccionan habilidades como la lateralidad (preferencia por un lado del cuerpo), y se consolidan amistades más profundas.
A nivel emocional, aparecen nuevos retos: baja tolerancia a la frustración, impulsividad, y una mayor necesidad de independencia. También comienzan a cuestionar las normas, una señal de que están construyendo su propia identidad.
El cerebro alcanza su tamaño adulto aproximadamente a los 7 años. En esta etapa, los niños están mejor preparados para planificar, coordinar y ejecutar actividades usando ambos hemisferios cerebrales, que controlan tanto las emociones como las habilidades físicas e intelectuales. Además, la capacidad de atención mejora notablemente a medida que madura la corteza prefrontal.
La mielinización sigue en proceso, y esto permite que el tiempo de reacción mejore significativamente. De hecho, entre los 6 y 12 años, las células nerviosas en las áreas de asociación del cerebro —donde se integran funciones sensoriales, motoras e intelectuales— se vuelven casi completamente mielinizadas (Johnson, 2005). Esta mejora aumenta la velocidad de procesamiento de la información.
El hipocampo, responsable de transferir información de la memoria a corto plazo a la de largo plazo, también muestra avances en mielinización, lo que se traduce en mejoras en la memoria (Rolls, 2000).
Cambios físicos notables y habilidades motoras.
Durante esta etapa, el crecimiento físico continúa, aunque de manera más lenta y constante. Por lo general, los niños ganan entre 5 y 7 libras al año y crecen alrededor de 2 pulgadas. A medida que los huesos se alargan y se fortalecen, también lo hacen los músculos. Esto lleva a muchos niños a tener más energía y a disfrutar de actividades físicas más exigentes.
La proporción corporal comienza a parecerse más a la de un adulto: brazos y piernas crecen más rápido que el tronco. Este cambio, junto con el alargamiento de músculos y ligamentos, puede provocar los conocidos dolores de crecimiento, sobre todo por la noche.
Entre los 6 y los 9 años, los niños muestran una mejora significativa en actividades que requieren coordinación motora. El desarrollo de habilidades motoras gruesas les permite andar en bicicletas más grandes, correr más rápido y por más tiempo. Al mismo tiempo, las habilidades motoras finas como escribir o cortar con tijeras también se refinan.
Gracias a este crecimiento físico, muchos niños comienzan a interesarse en deportes, juegos organizados o actividades extracurriculares que ahora pueden sostener por más tiempo y con mayor destreza.
Conclusión.
La infancia temprana y la infancia media son etapas esenciales en el desarrollo humano. No solo vemos crecer a los chicos por fuera, sino también por dentro: emocional, cognitiva y socialmente. Acompañarlos en este camino implica estar atentos a sus necesidades y brindarles un entorno seguro donde puedan explorar, equivocarse y aprender.
Recordemos que todo lo que sembramos en estos años –una alimentación saludable, una buena comunicación, rutinas seguras y mucho juego– va formando las bases de su personalidad y bienestar futuro. No se trata de hacerlo perfecto, sino de estar presentes. Porque cuando un niño se siente seguro y acompañado, crece y se desarrolla de la mejor manera dentro de sus capacidades.
Referencias:
Alvarado, M., & Gabriela, K. (n.d.). PSICOLOGÍA INFANTIL Y ESTIMULACIÓN NEUROPSICOLÓGICA UNIDAD 2 Neurodesarrollo de la Primera Infancia y Niñez Temprana. https://sga.unemi.edu.ec/media/archivologo/2022/05/30/archivologocompendio_20225309318.pdf
Jennifer Paris, Antoinette Ricardo, & Dawn Rymond. (2024). El crecimiento y el desarrollo físico infantil. (Alexa Johnson, Ed.; Vol. 1.2) [Review of El crecimiento y el desarrollo físico infantil.]. https://centrohumanista.edu.mx/biblioteca/files/original/19f1bee4e984bf4b9df32698295c552f.pdf (Original work published 2019).
“DESARROLLO MOTOR EN LA INFANCIA.” (2007). https://archivos.csif.es/archivos/andalucia/ensenanza/revistas/csicsif/revista/pdf/Numero_18/CLARA_COLETO_RUBIO02.pdf.
Maganto, C., Soledad, M., & Sáez, C. (n.d.). DESARROLLO FÍSICO Y PSICOMOTOR EN LA ETAPA INFANTIL. https://isfd112-bue.infd.edu.ar/sitio/wp-content/uploads/2020/07/APUNTE-DESARROLLO-MOTOR-LIBRO-1.pdf




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